Las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) han impactado y hecho parte de la manera en que la sociedad funciona e interactúa. De igual forma, las TIC se han hecho fuertemente presentes en el ámbito educativo. Más aún, a partir de la necesidad de realizar clases remotas o híbridas por la crisis sanitaria.
En una publicación anterior presentamos 3 beneficios del uso de TIC en educación, a continuación, presentamos 3 más.
1. Aumenta la motivación: En las generaciones más jóvenes, la utilización de nuevas tecnología es habitual, por lo que utilizar las TIC en las escuelas puede significar un aumento en la motivación. Tengamos presente que la motivación es uno de los motores del aprendizaje, ya que impulsa la actividad y el pensamiento. Además, cuando los estudiantes se encuentran motivados, dedican más tiempo al estudio, por lo que es probable que aprendan más. 2. Ayuda al desarrollo de autonomía: Con el uso de TIC y el potente aporte que puede llegar a hacer Internet, los estudiantes disponen de variados canales de información y de gran cantidad de esta. Lo anterior se traduce en que los alumnos puedan ser más autónomos al buscar información y en el estudio. Pero es importante aprender a utilizar dichas herramientas, por lo que es fundamental el rol del docente en esta labor. 3. Contribuye en la labor docente: Las TIC pueden ser herramientas aliadas de los docentes, ya que existen recursos que favorecen el proceso de enseñanza – aprendizaje a través experiencias audiovisuales, dinámicas y significativas. Además, a través de las TIC se cuenta con más recursos para hacer frente a la diversidad. Por otro lado, distintos softwares y plataformas cuentan con herramientas que facilitan el seguimiento y la evaluación.
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Ranking SIMCE 2025 por colegio y comuna: los 250 colegios destacados de todo Chile en 4° básico, según matrícula y dependencia, con datos oficiales de la Agencia de Calidad de la Educación.
Cualquier profesor sabe que lograr que los estudiantes se motiven con las lecturas complementarias es todo un desafío. Al momento de abordar un texto, lo más común es enfrentarse a un muro de apatía o a la pregunta: "¿Esto lleva nota?" y resulta preocupante ver cómo los alumnos han generado tal dependencia a las calificaciones, perdiendo por completo el valor de la experiencia.
El SIMCE despierta miradas encontradas, y con razón: es una fotografía parcial de algo tan complejo e importante como el aprendizaje, y por sí solo nunca alcanza para describir el trabajo de una comunidad escolar. Aun así, es uno de los pocos datos independientes y comparables entre colegios, y cada año lo revisamos con atención y con cuidado.