Por años se ha ido instaurando el uso de tecnología en el aula, aún más desde la emergencia sanitaria por la pandemia, lo anterior es porque muchas instituciones se vieron obligadas a realizar clases remotas o hibridas. Entonces, la utilización de tecnología se hizo aún más necesario en las aulas presenciales y virtuales.
Pero, ¿qué se debe tener presente a la hora de aplicar tecnología en el aula? En esta publicación mostramos factores de éxito y de fracaso a tener en cuenta con respecto al uso de tecnología en el aula.
Factores de éxito: Poseer y transmitir objetivos claros sobre el uso del recurso: Como medio didáctico para potenciar las clases. · Como medio didáctico para fomentar el desarrollo de habilidades del siglo XXI. · Para educar en el uso responsable de las TIC. Etc. La consistencia en el uso del recurso mejora el compromiso de los estudiantes.Factores de fracaso: No poseer un objetivo claro para el uso del recurso, “usar por usar”, sin consistencia. Lo que provoca que los estudiantes (y docentes) no le vean sentido al uso del recurso y no adquieran compromiso.Factores de éxito: Uso constante y sistemático del recurso, así estudiantes (y docentes) se sienten más familiarizados y comprometidos con el uso del recurso. | Factores de fracaso: Utilización esporádica y/o arbitraria del recurso. Factores de éxito: Delegar parte del proceso al recurso utilizado, otorgando espacio a los estudiantes para que desarrollen autonomía. | Factores de fracaso: Mantener un sistema rígido y unidireccional, donde no hay espacio para el desarrollo de autonomía en los estudiantes.Factores de éxito: Los recursos potencian las tareas y capacidades de los docentes. | Factores de fracaso: Los recursos dificultan las tareas de los docentes, ya sea porque no los dominan u otros factores del contexto de la comunidad educativa. Factores de éxito: Apoyo de la institución, trabajo colaborativo entre docentes y otros miembros de la institución. | Factores de fracaso: Ausencia de apoyo, el o la docente se ve obligado a “trabajar solo”.
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Escuchar un cuento parece una actividad sencilla. Sin embargo, para comprenderlo, cada niño o niña debe reconocer palabras, mantener información en la memoria, relacionar hechos, inferir lo que no se dice de manera directa y construir una representación coherente de lo escuchado.
"Farmear aura" significa realizar acciones específicas para ganar puntos de estatus social frente a sus pares. Por el contrario, existen acciones que "restan aura" (te hacen perder el respeto o te vuelven blanco de burlas). Para los adolescentes, el día a día en el colegio es como un videojuego con reglas invisibles.
Un estudiante puede leer correctamente cada palabra y, aun así, perder el sentido de una oración antes de llegar al punto. Cuando toda su atención está puesta en reconocer letras o unir sílabas, quedan pocos recursos disponibles para comprender lo que el texto comunica. Ese paso intermedio entre decodificar y comprender con soltura es lo que se conoce como fluidez lectora.