La práctica espaciada ha mostrado tener mejores resultados que acumular el estudio o práctica acumulada, como también se le conoce. En esta publicación explicamos brevemente en qué consiste la práctica espaciada y algunos de sus beneficios.
La práctica espaciada consiste en tomar una cierta cantidad de tiempo de estudio y organizarlo en más sesiones repartidas en el tiempo. De esta manera, se dice que las sesiones de aprendizaje están “espaciadas” en el tiempo. Lo anterior se puede comparar con el enfoque más popular, conocido comúnmente como “práctica acumulada” o “cramming”, donde se estudia todo o la mayor parte del contenido en una sesión larga justo antes del examen. Espaciar las sesiones de aprendizaje dirige a un logro académico mucho más alto que estudiar la misma cantidad de información en una sola sesión. La práctica acumulada aumenta la cantidad de información en la memoria a corto plazo, pero no hace que la memoria a largo plazo sea mejor. En cambio, la práctica espaciada conduce a mantener conocimientos a largo plazo. Los estudiantes que realizan práctica espaciada aprenden mejor los conceptos y muestran mejor comprensión de cómo se aplican a nuevas situaciones, por lo que los buenos resultados de esta práctica no solo se vinculan con la memorización.
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Iniciar una nueva unidad didáctica suele venir acompañado de una tensión conocida para cualquier docente o Jefe de UTP: los docentes saben hacia dónde deben avanzar según el currículum, pero son conscientes de que una parte del curso aún no domina los conocimientos previos necesarios para dar ese paso.
En muchas salas de clases, los niveles de logro de los aprendizajes son diversos, y los profesores deben enfrentar el desafío de decidir entre seguir avanzando o detenerse y nivelar.
El inicio del año académico representa, quizás, el periodo de mayor presión cognitiva y administrativa para las comunidades educativas. Tras el receso estival, los establecimientos se enfrentan al retorno de estudiantes que traen consigo ritmos de aprendizaje heterogéneos, brechas de conocimiento acumuladas y una necesaria etapa de readecuación al clima escolar. En este escenario, la Unidad 0 surge como el cimiento sobre el cual se construirá el éxito de todo el año escolar.