En el proceso de enseñanza-aprendizaje, la retroalimentación es sumamente importante. Puede ser uno de los elementos más eficaces para favorecer el aprendizaje. En esta publicación explicamos brevemente en qué consiste.
La retroalimentación es información que el docente entrega al estudiante sobre su desempeño, con el objetivo de brindar información sobre sus logros y aspectos a mejorar. Características a tener presente | Las retroalimentaciones deben ser: 1. Constructivas. Comunicando qué hizo bien el estudiante, qué puede mejorar y cómo hacerlo. 2. Comprensibles. Siendo breves, específicas y enfocadas en el contenido. 3. Oportunas. Es decir, brindarlas en el momento en que el estudiante pueda tomar acciones. Algunos beneficios | La retroalimentación: 1. Promueve la metacognición. Al otorgar espacios para el análisis de lo que ha o no aprendido el estudiante, cómo puede mejorar y cómo puede seguir aprendiendo. 2. Favorece la autoevaluación. Permite que los alumnos puedan identificar aciertos, errores, fortalezas y debilidades en el proceso de la actividad o clase. 3. Favorece el aprendizaje autónomo. Propicia que el estudiante adquiera un papel más activo y central dentro de su proceso de aprendizaje.
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Escuchar un cuento parece una actividad sencilla. Sin embargo, para comprenderlo, cada niño o niña debe reconocer palabras, mantener información en la memoria, relacionar hechos, inferir lo que no se dice de manera directa y construir una representación coherente de lo escuchado.
"Farmear aura" significa realizar acciones específicas para ganar puntos de estatus social frente a sus pares. Por el contrario, existen acciones que "restan aura" (te hacen perder el respeto o te vuelven blanco de burlas). Para los adolescentes, el día a día en el colegio es como un videojuego con reglas invisibles.
Un estudiante puede leer correctamente cada palabra y, aun así, perder el sentido de una oración antes de llegar al punto. Cuando toda su atención está puesta en reconocer letras o unir sílabas, quedan pocos recursos disponibles para comprender lo que el texto comunica. Ese paso intermedio entre decodificar y comprender con soltura es lo que se conoce como fluidez lectora.