En el proceso de enseñanza-aprendizaje, la retroalimentación es sumamente importante. Puede ser uno de los elementos más eficaces para favorecer el aprendizaje. Pero no basta con solo dar retroalimentación, esta debe ser efectiva.
En esta publicación entregamos sugerencias para hacer de la retroalimentación un proceso fructífero.
1. Al entregar retroalimentación, haz que los estudiantes sepan y sientan que el aula es un lugar en el que se pueden cometer errores y que, justamente, los errores son oportunidades para aprender. 2. Centra tu retroalimentación en lo que el estudiante supo, hizo o logró. No en sus características personales. 3. Compara el trabajo de los estudiantes con un estándar establecido que les muestre su propio progreso, o la falta de él. No compares el trabajo de un estudiante con el de un compañero. 4. Dosifica la cantidad de información en tus retroalimentaciones. Si entregas mucha información de una vez, lo más probable es que el estudiante no logre comprenderla toda. 5. Sé muy claro con tus estudiantes acerca de lo que esperas que logren con respecto a lo que deben aprender y hacer. Para ello, puedes anticipar los indicadores de logro.
¿Te fue útil esta publicación? No dudes en compartirla con otros docentes o estudiantes.
Umáximo es una plataforma educativa multidisciplinaria, desarrollada en Chile y con presencia en México, Colombia y Panamá, que conecta el aprendizaje de los estudiantes, el trabajo docente y las decisiones de los equipos directivos en un mismo lugar. A través de actividades gamificadas, evaluaciones y herramientas de análisis pedagógico, ayuda a desarrollar conocimientos y habilidades en Matemática, Lenguaje, Ciencias Naturales, Historia, Inglés, Educación Socioemocional, entre otras áreas d...
Elegir entre plataformas educativas para colegios no consiste en contar funciones ni quedarse con la demostración más atractiva. La pregunta decisiva es otra: ¿esta herramienta ayudará a que los estudiantes aprendan y permitirá que el equipo escolar sepa qué hacer después?
Escuchar un cuento parece una actividad sencilla. Sin embargo, para comprenderlo, cada niño o niña debe reconocer palabras, mantener información en la memoria, relacionar hechos, inferir lo que no se dice de manera directa y construir una representación coherente de lo escuchado.